lunes, 16 de diciembre de 2013

Bacalao a la sidra con almejas

 Con el invierno acuciante y las navidades a la vuelta de la esquina, lo que apetece es sentirse en casa, ¿verdad? Por eso hoy os deleitaremos con una receta asturiana de las más deliciosas: ¡bacalao a la sidra con almejas!

Entre el sabor a océano del bacalao y el aroma de la sidra... no podrás resistirte. ¡Bienvenido a casa!


INGREDIENTES:

300 gr de bacalao desalado
Un vaso de sidra
1 manzana
2 patatas
6 almejas
2 dientes de ajo
Una ramita de perejil
Una cuchara de harina

ELABORACIÓN:

Ponemos una sartén con aceite de oliva y echamos los 2 dientes de ajo y el perejil picado muy fino  ,cuando este frito añadimos la cucharada de harina removemos y echamos la sidra y un poco de agua, unimos todo hasta que se haga una crema.
Cortamos el bacalao en trozos (previamente desalado ,hay que tenerlo 2 dias en agua fría en la nevera y cambiando el agua cada 12 horas), y  lo añadimos a la salsa.
Pelamos las patatas y la manzana, las cortamos en rodajas y las freimos en abundante aceite caliente ,cuando estén doradas las incorporamos al bacalao con la salsa.
Las almejas las añadimos las últimas tapamos la tartera para que abran bien las almejas y en unos minutos ya esta listo para servir.

sábado, 23 de noviembre de 2013

TÉRMINOS RELACIONADOS CON EL MUNDO DE LA SIDRA

TÉRMINOS RELACIONADOS CON EL MUNDO DE
LA SIDRA:



 

Chigre: bar donde principalmente se vende sidra. Castellano: sidrería.

Culete, culín: cantidad de sidra que se escancia y que se ingiere de una sola vez.

Escanciar: arrojar la sidra desde lo alto para que al caer en el borde del vaso manifieste en su amplitud todas las cualidades organolépticas.

Espalmar: escasa permanencia en el tiempo de la espuma cuando se escancia la sidra.

Espicha: fiesta popular y tradicional con comida típica a modo de

tapeo -chorizos a la sidra, bollos preñaos, tortillas, queso…- y sidra.

Hacer vasu: presencia suficiente de carbónico en la sidra que dota de más “vida” al romper en el vaso.

Llagar: local donde se elabora la sidra. Prensa utilizada para obtener el mosto.

Mayar: machacar la manzana para facilitar la extracción del mosto durante el prensado en el llagar.

 Palu: conjunto de cualidades organolépticas (color, aroma,sabor… ) que definen a una sidra en concreto.

Pegue: al beber, la sidra cubre las paredes del vaso con una fina cortina de burbujas. Cuanto más pequeñas son estas de mejor calidad es la sidra.

Pipa: tonel donde fermenta y se hace la sidra. Espichar un tonel o una pipa es practicarle un pequeño agujero para poder catar el líquido y, así, decidir el momento óptimo de embotellado. Se usa también como medida equivalente a 450 litros.

QUESOS TÍPICOS DE ASTURIAS

QUESOS TÍPICOS DE ASTURIAS:




· Afuegal Pitu: queso fresco y pastoso con dos variedades, blanco y picante, que recibe este nombre por la peculiaridad que posee de pegarse al paladar durante su degustación.

· Beyos: queso elaborado con leche cruda de vaca normalmente en Amieva y Ponga.

· Cabrales: queso elaborado con leche de oveja, vaca y cabra en el concejo que lleva su mismo nombre.

· Gamonéu: queso elaborado en las cabañas de pastores de los puertos altos de Cangas de Onís y Onís.

· La Peral: queso azul elaborado en la zona de Avilés.

· Peñamellera: queso elaborado con una o tres leches muy blando, fresco y cremoso.

· Pría: queso ahumado elaborado en el concejo de Llanes.

· Vidiago: queso elaborado en Vidiago, Llanes, con leche de vaca.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Receta de ossobuco al vino asturiano

El Ossobuco es una carne que normalmente se sirve estofada, os traemos una forma diferente de hacer el Ossobuco.
La receta de Ossobuco de ternera al vino tinto, es una receta muy fácil y llamativa, el vino tinto le da un sabor fuerte y un color oscuro.
Veras que la receta no tiene ningún secreto, pero la vistosidad del Ossobuco, hará que el plato llame mucho la atención.
Puede cambiar el tipo de carne por Ossobuco de cerdo, veras que sale igual, pero el gusto cambiara un poco.

Tiempo:

45 minutos

Valor Calórico:

medio

Dificultad:

fácil/medica

Ingredientes:

4 personas

Ingredientes

  • 4 Ossobucos de ternera de 300 gr cada uno aprox.
  • 4 Patatas
  • 3 Cebolla
  • 4 Tomates maduros
  • Tomillo
  • Romero
  • Pimienta negra en grano
  • 250ml de vino tinto
  • 250ml de agua
  • Concentrado de carne
  • Sal

Preparación

Pela y lava las verduras, trocéalas en trozos medianos.

Elaboración

En una bandeja de horno, bastante honda, colocas las patatas, las cebollas, los tomates y encima los 4 ossobucos.
Échale por encima en el agua, añade el concentrado de carne y el vino.
Espolvoréalo todo con las especias, el tomillo, el romero, la pimienta y la sal al gusto.
Lo pones al horno a 200º, durante 35 minutos aproximadamente.

Consejo

  • Vigila que no se quede sin caldo, ya que se pueden quemar las verduras. Puedes añadir un poco de agua.

domingo, 27 de octubre de 2013

Setas Asturianas

¿Qué hacer en una bonita mañana de otoño, cuando el buen tiempo nos acompaña, y nos apetece respirar aire puro? Hoy la propuesta que os hacemos es salir al campo en busca de setas.
La afición por las setas es creciente en España.  Son muchas las personas que aprovechan los fines de semana de otoño para buscar setas y muchas que hacen turismo micológico, ya que es la temporada en la que comienza la recogida de las setas.

Qué especies de setas y hongos puedo encontrar en Asturias

Si al pasear prestas un poco de atención, no es difícil encontrar una gran variedad de setas y hongos cerca de nuestra casa rural. Asturias tiene un paraíso micológico por la variedad de hábitats con los que cuenta,  lo que hace que la variedad de setas y hongos sea muy amplia.
Puedes encontrar en los montes asturianos todos los tipos de champiñones y de lepiotas, níscalos, colmenilla en las zonas de ríos y el San Jorge en los pastizales, entre otras especies de hongos como los boletos edulis, trompetas de los muertos, rebozuelos, rúsulas, gamuzas , hígado de buey…..y en fechas primaverales, hay que hacer especial mención a las siguientes especies comestibles: colmenillas, a los perrechicos, Calocybe gambosa, Morchela esculenta e Higrophorus marzuolus y las senderuelas.
Aunque a primera vista muchas de ellas parecen iguales, tienen una serie de características que las diferencian, y conociéndolas, no es difícil identificarlas.
Puedes ver aquí imágenes de las diferentes especies de setas Asturianas.

sábado, 12 de octubre de 2013

Menú Vaqueiro


Leyendas asturianas tenebrosas: El Castillo de Blimea

Cuenta la leyenda que fue el Castillo de Blimea casa de señorío y misericordia, dando sustento a quien desfallecía y cobijo a quien lo necesitaba, cualquiera que fuese.
El dueño del Castillo era un noble hidalgo, señor de todo el valle, hombre misericorde y tranquilo, que tenía por una de sus costumbres asomarse a las almenas para contemplar sus dominios, prefiriendo estos pasatiempos tranquilos, a la ferocidad de la guerra.
El buen hombre tenía solo una hija, como suele ocurrir en la gran mayoría de las leyendas, de nombre Florinda, a la que todos los habitantes de la comarca querían, por su virtud, su piedad y su belleza.
Florinda era pretendida por todos los infanzones de los alrededores, que desfilaban diariamente hacia el castillo en bellos corceles, con la esperanza de conseguir la mano de tan hermosa beldad, quizá la joya mas preciada que su padre poseía.
Sin embargo, ninguno se había ganado el amor de la muchacha, y tampoco atrevianse a decirle nada mas, conformándose con su amistad, y queriéndola en la distancia, esperando y rogando, que algún dia cambiara de parecer.
Solo el señor de Buelga (Parroquia de Ciaño, en Langreo), no cejó su empeño, y poco a poco fue ganándose la simpatía y la complicidad del noble de Blimea, hasta que éste al fin, le otorgó la mano de su hija en matrimonio. Pero, como se verá a continuación, era ya, demasiado tarde.
Cierto día, llamo el padre a la hija, y le comunico la decisión de que se desposase con el señor de Buelga. Los ojos de la joven se ensombrecieron, y las lágrimas acudieron a ellos. Su padre, sorprendido y apenado por la reacción de la doncella, a la que adoraba mas que a su propia vida, y nunca quiso causar pesar alguno, le pregunto que el motivo de esa repentina angustia.
Florinda, aun con la voz ahogada por la emoción, pero firme y resuelta, confeso a su padre que su corazón ya lo había entregado a otro hombre, que era imposible desposarse con tan afamado pretendiente, ya que moriría de pena.
El anciano hidalgo quiso saber su nombre y si tenía un buen linaje, como correspondía a su hija, por la noble cuna en la que había nacido, quizá pensando que, tampoco sería tan grave cambiar a un novio por otro, ya que si el elegido de su hija tenia buena cuna, como era tradición en esos tiempos, preferiría poder hacer feliz a su hija, ante todo, otorgándole su deseo.
Pero la joven bajo los ojos, sin responder, y al padre se le heló el corazón. No podía ser. Su hija se había enamorado de un labriego. El buen hombre, tuvo un momento de debilidad y furia, ya que por propio egoísmo paterno, aspiraba para su hija un noble de gran prestigio y linaje. ¿Cómo iba a casarse su hija, su única heredera, con alguien que no perteneciese a la nobleza?
Un rugido se oyó por los pasillos del castillo:  “¡¿Un villano?!”.  Durante interminables minutos, podía oírse la voz del conde relatando toda clase de “lecciones” que daría a ese desgraciado que había osado enamorar a su hija.
Florinda, sorprendida por ver a su padre así, y con el miedo metido en el cuerpo, juro y perjuro que jamás le diría su nombre, y que primero se mataría antes de desposarse con otro que no fuera su amado. Y se encerró en un mutismo total.
El hidalgo de Blimea aun seguía montado en cólera, viendo peligrar su reputación y su patrimonio, que se veria aumentado con el pretendiente que había elegido para su hija, y amenazó a ésta de meterla en un convento a la espera de sus esponsales, advirtiéndola que ni se le ocurriese volver a mencionar al villano, aunque estuviese sóla.
Como la hija no daba su brazo a torcer y su mutismo y actitud eran desafiantes, el hidalgo de Blimea, mandola encerrar en un torreón hasta el dia señalado, y mandó recado al de Buelga, ratificándole su consentimiento y metiéndole prisa para la boda.
Pasaban los días, y en el castillo la agitación era grande, por los preparativos de la boda de Florinda y el señor de Buelga. Todo tenía que estar perfecto. Nadie reparaba en un apuesto joven que andaba por aquellos pasillos como alma en pena, mirada baja y dolor en su rostro. Llegado el gran día, el castillo relucia por el acontecimiento que se celebraría en unas horas, pero, a primera hora de la mañana, unos fuertes golpes sonaron en la puerta.

El señor de Blimea, seguido de su sequito, corrió a abrir la puerta, extrañado por los golpes tan fuertes, temiendo que algo hubiese sucedido en sus tierras.
Su sorpresa fue en aumento, al encontrar a un apuesto joven, servidor suyo, que con semblante emocionado y terriblemente apenado, sostenia un cuchillo manchado de completamente manchado de sangre . Ante las angustiosas preguntas del noble, contó, balbuceando y como pudo, que amaba  y era amado desde la mas tierna infancia por una mujer, cuyo padre obligaba a casarse con otro, y, no pudiendo soportar esa pena, le pidió morir de su mano, ya que le era imposible casarse con otro que no fuese él. Y él, le dio muerte.
El noble, horrorizado, le pregunta el nombre de la desgraciada, aunque sintió en su corazón como el puñal de la cruda certeza lo cortaba en dos. No tenia dudas, y antes de que el mozo contestase, el hidalgo lo supo: era su hija.
El señor de Blimea suelta un alarido que se oye en todo el valle, esta próximo a volverse loco de pena y de furia, sus piernas no le sostienen, sus ojos desorbitados, el corazón roto en mil pedazos. Es sujetado por varios de sus hombres, presa de un dolor, una pena y una rabia tan grandes que es próximo a perder la razón. Pero en el fondo de su ser, sabe que él mismo tiene parte de la culpa de tan horrible fin de su hija. Algo le dice en su interior que no puede amarse a la fuerza, y que quizá este terrible suceso sea el castigo a esos momentos de locura, donde, perdiendo el buen sentido, enterró la felicidad de su pequeña en beneficio del poder y el “qué diran”. Cuenta la leyenda, que reponiéndose levemente, miró al labriego y le perdonó la vida. Su casa era señorio de misericordia, y no eso no cambiaría nunca.
El joven, llenándosele los ojos de lágrimas, agradeció la misericordia del noble, y confesándole que no podía vivir sin Florinda, blandió de nuevo el puñal, aun chorreando sangre de la doncella, y se lo hundió en el corazón, muriendo al instante, cayendo su cuerpo a los pies del Señor de Blimea, quien miraba impotente el resultado de su egoísmo.
FUENTE : “ LEYENDAS ASTURIANAS” DE ELVIRO MARTINEZ, EDITORIAL CLUB EVEREST http://asturiasoculta.wordpress.com